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¿Qué futuro aguarda a los 365,000 niños migrantes que llegaron a Estados Unidos?




Por José López Zamorano

 

Un total de 365,000 niños migrantes no acompañados por sus padres han llegado a los Estados Unidos desde el inicio de la era Biden.

 

Como padre de tres hijos, me cuesta trabajo entender las circunstancias en las que los padres de estos menores tomaron la difícil decisión de enviarlos o solicitarlos, conociendo el peligroso viaje desde los países del sur a través de territorio mexicano.

 

Bajo el protocolo actual, esos menores de edad son entregados a la Oficina de Reasentamientos de Refugiados (ORR) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), desde donde son enviados a refugios y, cuándo es posible, entregados a sus padres si se encuentran en los Estados Unidos, o un adulto guardián, típicamente a un familiar.

 

En el año fiscal 2022, aproximadamente el 72 % de todos los niños remitidos tenían más de 14 años y el 64 % eran varones. Los países de origen de los jóvenes en este programa fueron: Guatemala (47%); Honduras (29%); El Salvador (13%); y otros (11%), de acuerdo con estadísticas oficiales.

 

Una vez que los niños ingresan al cuidado de la ORR, se les pone en contacto con sus padres, tutores o familiares si los conocen, y comienza el proceso de encontrar un patrocinador adecuado, según el protocolo vigente del DHS.

 

La mayoría de los patrocinadores son padres o familiares cercanos que viven en los Estados Unidos y mientras los programas de la ORR buscan patrocinadores, los niños reciben atención y servicios integrales apropiados para su edad en una de las 296 instalaciones y programas en 27 estados financiados por la ORR.

 

Hasta diciembre pasado había 10,536 niños no acompañados bajo el cuidado del HHS y el tiempo promedio que un niño no acompañado permaneció bajo el cuidado de la ORR fue de 28 días.  La ORR dice estar trabajando para reducir aún más la duración del cuidado de manera que no pongan en peligro la seguridad o el bienestar de los niños.

 

El tema de la situación de estos niños migrantes es pertinente porque una de las propuestas empujadas por los republicanos para supuestamente mejorar la seguridad en la frontera con México, es precisamente desmantelar las protecciones actuales para los niños migrantes.

 

Inspirados en la polémica iniciativa de ley HR2, los republicanos buscan dificultar que los niños inmigrantes no acompañados reclamen un estatus especial de inmigrante juvenil, un camino legal que los jóvenes pueden reclamar si no pueden reunirse con uno o ambos padres. En pocas palabras, los quieren dejar desamparados o deportados.

 

Un reciente reporte elevó la preocupación ante grupos de migrantes luego que trascendió que la Casa Blanca habría cedido, como parte de las negociaciones para destrabar la ayuda a Israel Ucrania, a reinstalar una variante de la polémica Título 42, qué permitió la deportación de cientos de miles de personas sin una audiencia migratoria

 

Es repugnante que se considere desmantelar las protecciones de la ley y del debido proceso para los migrantes, pero especialmente para los menores de edad y, peor aún, para los niños no acompañados. Sería una traición a los principios fundacionales y los ideales de una nación de migrantes.

 

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